Controlar el gasto en comida es muy importante, pues supone alrededor del 20 % del total de nuestro presupuesto mensual. Y es un gasto que sí o sí tenemos que tener, además de ser una de las cosas que más se disfrutan en nuestro día a día. Por eso, hoy te enseñamos cómo ahorrar en comida sin renunciar a disfrutar.
Trucos para ahorrar en comida
Congela lo que no vayas a consumir pronto
El congelador es tu mejor aliado para evitar tirar comida. Si haces una receta y sobra, congélala en un tupper. Si compras pan, divide y congela. Incluso puedes congelar frutas y verduras maduras para usar después en cremas, salsas o batidos. Dejar que algo se eche a perder es como tirar directamente el dinero a la basura. Así que, antes de eso, ¡al congelador!
Practica el batch cooking: cocina una vez, come toda la semana
El batch cooking consiste en cocinar varias recetas en una sola sesión (normalmente el fin de semana) para tener la comida lista o casi lista durante la semana. Esto no solo te hace ahorrar dinero al evitar pedidos de última hora, sino que también reduce el estrés diario y el gasto energético de estar cocinando todos los días. Un par de horas cocinando un domingo te pueden ahorrar mucho más de lo que imaginas.
Hazte fan de los productos de temporada
Los alimentos de temporada son más baratos, están en su mejor momento de sabor y conservan más nutrientes. Además, si compras en mercados locales o directamente a productores, puedes conseguir precios aún más ajustados. Incorporar alimentos de temporada también te obliga a variar tu dieta, algo muy positivo para la salud.
Aprende a aprovechar las sobras
Las sobras no tienen por qué ser aburridas. Unas verduras asadas pueden convertirse en una crema. Un poco de pollo cocido puede acabar en croquetas, empanadillas o ensaladas. La clave está en cambiar el “ya no quiero comer lo mismo otra vez” por un “¿cómo puedo reinventarlo?”. Internet está lleno de recetas para aprovechar sobras y evitar el desperdicio.
Revisa lo que tienes en casa antes de cocinar o comprar
¿Cuántas veces has comprado algo que ya tenías en el fondo del armario? Haz revisiones semanales de tu despensa y congelador. Puedes organizar la comida por fechas o colocar delante lo que esté más próximo a caducar. Tener un inventario mental (o apuntado) evita compras duplicadas y te ayuda a planificar mejor.
Planifica los menús según lo que tienes, no al revés
En lugar de pensar qué te apetece comer y luego ir al súper a por todo, cambia el orden: primero mira qué tienes en casa, y a partir de ahí crea el menú. Esto no solo evita el desperdicio, sino que también te obliga a ser más creativo y ahorrar sin darte cuenta.
No subestimes el poder de una olla o sartén grande
Cocinar en grandes cantidades ahorra energía, tiempo y dinero. Si vas a hacer lentejas, haz para dos o tres veces. Si preparas boloñesa, congela raciones individuales. Tener comida casera lista para calentar evita caer en la tentación de pedir comida, que suele salir mucho más cara.
Usa apps para organizar recetas y listas de compra
Hoy en día hay apps gratuitas donde puedes guardar tus recetas favoritas, planificar tus menús semanales y generar automáticamente la lista de la compra con los ingredientes que te faltan. Esto reduce el desperdicio, evita olvidos y te hace más eficiente en la cocina.
Apuesta por platos sencillos y versátiles
Cuantos más ingredientes necesita una receta, más cara suele ser. En cambio, platos básicos como tortillas, cremas de verduras, ensaladas completas o guisos con legumbres permiten variaciones infinitas según lo que tengas por casa. Aprende unas cuantas bases y crea tus propias versiones con lo que hay en la nevera.
Cocina con alimentos que cunden
Las legumbres, el arroz, la pasta o las verduras congeladas son ejemplos de ingredientes que llenan, se conservan bien y permiten mil combinaciones. Incluirlos en tu alimentación te ayuda a ahorrar sin dejar de comer bien. Y si los combinas con proteína vegetal o animal, tienes platos completos por muy poco.
Reduce el consumo de ultraprocesados
Los productos preparados suelen ser más caros y menos saludables. Una pizza congelada o una lasaña industrial pueden parecer cómodas, pero si haces tus propias versiones en casa y las congelas, te saldrán más baratas y mucho más sanas. Además, cocinando tú controlas lo que comes.
Establece un presupuesto mensual para comida
Controlar lo que gastas es el primer paso para reducirlo. Anota lo que te cuesta la compra semanal, los extras, las comidas fuera, etc. Verlo por escrito te ayuda a identificar en qué se te va el dinero y ajustar tus hábitos. Puedes usar una hoja de Excel o una app de control de gastos.
Crea un presupuesto financiero general antes que el dedicado únicamente a la alimentación
Te recomendamos que antes de ponerte a calcular el dinero que tienes al mes para gastarte en comida, crees un presupuesto financiero general. Así, el control de tus finanzas personales estará mucho más vigilado y evitarás gastos innecesarios. Además, te beneficiarás, pues:
- Podrás hacer un análisis mensual de los gastos para saber a qué destinas tu dinero cada mes.
- Tendrás un desglose claro de los gastos fijos, como el alquiler y las facturas, y los variables, como las compras de alimentación o ropa. De este modo, podrás calcular cuál es el dinero que puedes gastar en los citados gastos variables.
- Aplicar un presupuesto doméstico mensual y al final de mes comprobar si te has ajustado a él.
